Grandes datos y soberanía de los países.

Grandes datos y soberanía de los países.

Conferencia Magistral del profesor Tomás Maldonado

El ministro Barañao presentó al prestigioso diseñador industrial argentino, Tomás Maldonado, en una conferencia magistral que se brindó en la Academia de Medicina bajo la propuesta “Diseño: recorridos conceptuales y aportes de la disciplina a través de tres presentaciones editoriales 2014”. El encuentro se llevó a cabo en el marco del “Centro de Diseño del Conocimiento” que lleva su nombre y se encuentra en el Polo Científico Tecnológico de Buenos Aires.”

 

Transcripción del pasaje donde se refiere al problema de los grandes datos y la privacidad de las personas.

“El argumento que me propongo discutir con Uds. esta tarde concierne a un aspecto que se ha dado por llamar la Sociedad de la Información. Me refiero en lo específico a las más recientes controversias, sobre todo en Europa, acerca de las implicaciones, políticas, económicas y culturales de la actual gestión de la red de parte de los EEUU. Controversias, aclaro, que van más allá de las tradicionales formas de antiamericanismo y que configuran ahora un conflicto relativo a la defensa  de la soberanía de los países en cuanto estados independientes. Y esto naturalmente, no solamente a los europeos, sino a todos. Es decir que hay un problema ahora aparte de nuestras preferencias políticas o ideológicas, un problema que se está caracterizando fuertemente como un problema de soberanía.

Las palabras que voy a decir sobre este argumento, el discurso que les debo hacer sobre este argumento, presupone, como método, que existen dos ámbitos temáticos estrechamente relacionados. Pero por cuestiones de análisis conviene tener separados. Este punto es muy importante. Por un lado  está el mundo de la social network, de la red social, del vasto y articulado sector que se identifica hoy principalmente, pero no solo, con el Facebook y Twitter, ese es un mundo. Después hay otro ámbito al que me refería antes, es el mundo de la big data, de los grandes datos, que consiste en un proceso de adquisición y fruición de datos como nunca en el pasado ha sido posible. Principal actor y fruictor de este proceso, como se sabe, son los EEUU. A mi esta segunda temática es la que me interesa ver si es posible profundizar. Porque la discusión  sobre la primera parte que yo he mencionado, sobre las cuestiones relativas a Twitter y Facebook son ya cosas que ya han sido discutidas, y parecería que, me da la impresión que todo el problema de las nuevas tecnologías es solo ese aspecto, qué es importantísimo, es importantísimo. Yo me voy a referir a otro problema, a otro problema que tiene una influencia enorme sobre todo el panorama mundial de hoy en día, que estamos perdiendo completamente el control de los datos. Naturalmente datos, parece abstracto decir datos, en realidad no es una novedad, toda la historia de la humanidad se ha basado, sobre todo, sobre el control de los datos. Una definición fría y descarnada de poder es identificar el poder con los datos, con el dominio de los datos. Quien tiene los datos tiene el poder,  ha sido así a lo largo de toda la historia. De Babilonia hasta hoy siempre se ha tratado, los sectores que suministraban (?) del poder precisamente trataban de secretar este dominio de los datos. Los monjes, toda esta gente escondían que ellos eran los que controlaban los datos. Y no solamente en la edad media, sino también antes (?). Hoy aparece más transparente todo eso quien controla hoy los datos, y sabemos quien controla hoy los datos, porque es imposible esconder hoy quien controla los datos.

Actualmente todo lo relativo a lo datos, a través de las nuevas tecnologías, ha llegado a tales dimensiones que no es posible imaginar, eso es lo que se llama los big data. Es decir los grandes datos, los grandes datos. La suerte y el futuro de nuestras organizaciones sociales depende de como podemos hoy contrastar o rediseñar el sistema general de la distribución de los datos.

Últimamente es la gran novedad, sea por el hecho que últimamente el control de los datos a nivel internacional ha exagerado o ha seguido naturalmente su propia naturaleza. El control de los datos e ha transformado en un problema internacional, un problema de un conflicto muy duro y difícil. No por el hecho un poco banal, un poco elemental de que algunos grandes hombres, gente de gobierno han sidos controlados en sus datos. Como ha sido el caso del Primer Ministro en Alemania o aquí en Brasil, en la Presidencia brasileña. Eso es un hecho relativamente restringido, el problema es mucho más grave que eso y mucho más complicado que eso.

Algunos autores a nivel internacional, americanos y europeos, se han ocupado, se han comenzado a ocupar, a prestar atención a esto. Dejemos de lado el problema de Twitter, toda esa discusión, dejemos todas esas cuestiones, concentrémonos sobre este problemas la gestión de los datos. El primer hombre de gobierno en Europa que ha roto el silencio fue el Presidente del Parlamento Europeo que es el Alemán Martín Schulz. El Presidente del Parlamento Europeo, nada menos, es decir toda esa comunidad ha hecho un discurso de gran importancia. El primero que ha tenido el coraje de hacerlo, es decir es necesario encontrar una solución, un método para preservar las autonomías nacionales de frente a esta invasión enorme de conocimientos relativos a la gestión y administración de los datos. Algunos autores últimos, también siempre a nivel internacional, como Morozov y Carr pero sobre todo Yvonne Hofstetter ha publicado, hace pocos meses, un libro fundamental, precisamente haciendo una relevación general del problema, de que cosas se trata, pero no solamente, sino que ha prospectado opciones a nivel legislativo. Es decir como los países de la Comunidad Europea deben desarrollar propuestas legislativas para impedir la absoluta injerencia de parte de los Estados Unidos, en este caso en todas las cuestiones relativas a la gestión de los intereses nacionales.

Naturalmente, este tema que estoy tratando aquí es tomado un poco con una actitud de sorpresa, de asombro, porque hay una cierta tendencia a creer que en el fondo los problemas son otros. No es verdad, los problemas no son otros, este es el problema fundamental. No es el problema relativo a Twitter, “twittare o non twittare”, todo eso está bien, todo eso está haciendo un progreso en muchos sentidos, un fenómeno de comunicación. El problema está en la cuestión internacional de los intereses nacionales de autonomía, de independencia y de creatividad.

En este espíritu, un grupo muy numeroso de intelectuales europeos, pero no solo europeos, ha publicado un gran manifiesto. Defender la democracia, le democracia, en la edad digital, firmado por cinco premios Novel y más de mil intelectuales de muchos países (1). Esto ha hecho el centro, el núcleo de una propuesta a Naciones Unidas de establecer una Convención Internacional de los Derechos Digitales, una Convención Internacional de los Derechos Digitales. Dado que el problema sobre el que estoy hablando es el problema de los derechos digitales. Cierto, este problema no está separado del otro que había mencionado antes, porque hay una interconexión de muchas tecnologías que tienen que ver con la privacidad, con la gestión de la vida privada. que cuando yo hablo de datos no estoy hablando de una abstracción, los datos conciernen fundamentalmente  el derecho a la vida privada y de la privacidad. Cuando todo es transparente, suena bien que el mundo es transparente y que todos somos transparentes, lo que sucede es que hay quienes obtienen beneficios de nuestra transparencia. Naturalmente concedo que e problema tiene una cierta complejidad, porque lo que nosotros llamamos la privacidad, la vida privada, es una conquista relativamente moderna. Está íntimamente ligada al nacimiento de la individualidad moderna, del individuo moderno. El individuo moderno ha propuesto y llevado a la práctica un concepto de privacidad, ha establecido unos límites que no se pueden modificar. Y eso es nuevo, es una gran novedad de la gran civilización burguesa, sobre todo después de la revolución francesa. Es decir, hay un área que no se puede penetrar, hay un área que se debe respetar.

Naturalmente hay otros argumentos, hoy dicen los jóvenes “a mi no me importa, porque no tengo nada que esconder“. Y eso es en parte verdad, pero es la cara de otro problema, no se trata de no esconder, sino de conservar la propiedad.”

 

  • (1) http://internacional.elpais.com/internacional/2013/12/09/actualidad/1386617769_736721.html
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